¿Qué hace que un ecosistema resulte familiar para un pez?

Cuando pensamos en el hábitat de una especie solemos hacerlo desde nuestra propia perspectiva.

Observamos el agua.

Medimos parámetros.

Describimos la temperatura.

Analizamos la química.

Sin embargo, existe una pregunta que rara vez aparece.

¿Cómo reconoce un pez que se encuentra en un entorno familiar?

Porque los peces no leen fichas técnicas.

No conocen el pH.

No saben qué conductividad tiene el agua donde viven.

Y aun así son capaces de interpretar continuamente el entorno que los rodea.


Vivir significa interpretar señales

Para un pez, un ecosistema no es una lista de parámetros.

Es un flujo constante de información.

La intensidad de la luz.

La presencia de refugios.

La dirección de la corriente.

Los olores transportados por el agua.

La disponibilidad de alimento.

La presencia de otros individuos.

Las señales de peligro.

Todo ello forma parte de la realidad que experimenta cada día.

Gran parte de esa información pasa desapercibida para nosotros.

Para el pez es fundamental.


La estructura importa

Imaginemos dos acuarios con exactamente los mismos parámetros.

Misma temperatura.

Mismo pH.

Misma conductividad.

Sin embargo, uno contiene raíces, refugios y zonas protegidas.

El otro es un espacio completamente abierto.

Desde nuestra perspectiva ambos sistemas pueden parecer similares.

Desde la perspectiva de muchos peces probablemente no lo sean.

La estructura del entorno condiciona movimientos, comportamientos y niveles de exposición.

También modifica la forma en que los organismos utilizan el espacio.


La luz también comunica

En muchos ecosistemas naturales la luz rara vez llega al agua de forma uniforme.

Las copas de los árboles filtran radiación.

Las raíces generan sombras.

La vegetación crea zonas de transición.

La materia orgánica modifica la forma en que la luz se distribuye dentro del sistema.

Para numerosas especies, estas diferencias forman parte habitual de su entorno.

No se trata únicamente de ver.

Se trata de interpretar información.


El comportamiento puede revelar más que los parámetros

Una de las observaciones más interesantes en acuariofilia ocurre cuando una especie comienza a mostrar comportamientos que raramente observamos en entornos poco adecuados.

Cardúmenes más cohesionados.

Patrones de alimentación más naturales.

Conductas reproductivas.

Exploración del entorno.

Interacciones sociales complejas.

A veces los parámetros apenas han cambiado.

Y sin embargo el comportamiento sí lo ha hecho.

Esto sugiere que los peces responden a muchos más factores de los que solemos medir.


Un ecosistema es información

Quizá una de las ideas más interesantes sea precisamente esta.

Un ecosistema no es únicamente agua.

No es únicamente química.

No es únicamente espacio.

También es información.

Información que los organismos interpretan continuamente para tomar decisiones.

Dónde alimentarse.

Dónde refugiarse.

Cuándo reproducirse.

Cuándo permanecer ocultos.

Cuándo desplazarse.

La vida consiste, en gran medida, en responder a señales.


Comprender desde otra perspectiva

Los seres humanos tendemos a describir los ecosistemas a partir de aquello que podemos medir.

Y eso tiene sentido.

La medición es una herramienta extraordinaria.

Pero quizá también merezca la pena intentar observar los sistemas desde la perspectiva de quienes viven dentro de ellos.

No para abandonar los datos.

Sino para complementarlos.

Porque comprender un ecosistema exige algo más que analizarlo.

Exige intentar entender cómo lo experimentan los organismos que forman parte de él.


Una pregunta interesante

Cuando afirmamos que una especie se encuentra cómoda dentro de un entorno, ¿qué significa realmente esa afirmación?

¿Que los parámetros son correctos?

¿Que puede sobrevivir?

¿O que el ecosistema le proporciona señales que reconoce como familiares?

Probablemente la respuesta incluya un poco de todo.

Pero cuanto más observamos el comportamiento animal, más evidente parece una idea.

Los organismos no viven dentro de números.

Viven dentro de mundos que aprenden a interpretar.


Referencias y lecturas relacionadas

  • Endler, J. A. Natural Selection in the Wild.
  • Lythgoe, J. N. The Ecology of Vision.
  • Douglas, R. H. & Djamgoz, M. B. A. The Visual System of Fish.
  • Helfman, G. et al. The Diversity of Fishes.
  • Moyle, P. B. & Cech, J. J. Fishes: An Introduction to Ichthyology.
  • Magurran, A. E. Ecological Diversity and Its Measurement.

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