¿Dónde termina realmente el agua?

La pregunta parece sencilla.

Observamos un lago.

Un río.

Un estanque.

Y la respuesta parece evidente.

El agua termina donde comienza la tierra.

Sin embargo, cuanto más observamos los ecosistemas naturales, más difícil resulta sostener esa idea.

Porque la naturaleza rara vez dibuja fronteras tan claras.


Las orillas no suelen ser líneas

En los mapas es fácil.

Una línea azul representa el agua.

Una línea marrón representa la tierra.

La separación parece perfectamente definida.

La realidad suele ser muy diferente.

Las raíces penetran en el agua.

La humedad se extiende más allá de la orilla.

La materia orgánica circula entre ambos entornos.

Los organismos atraviesan continuamente esa supuesta frontera.

Lo que parece una línea suele ser una zona de transición.


Entre la tierra y el agua existe otro ecosistema

Las riberas.

Los humedales.

Las zonas inundables.

Los márgenes de lagos y arroyos.

Todos estos lugares comparten una característica interesante.

No son completamente terrestres.

Tampoco son completamente acuáticos.

Funcionan como espacios intermedios donde ambos mundos se encuentran.

Y precisamente por eso suelen albergar una enorme actividad biológica.


Las raíces rara vez respetan nuestras categorías

Resulta tentador clasificar las plantas como terrestres o acuáticas.

La naturaleza vuelve a ser más compleja.

Muchas especies desarrollan parte de sus raíces bajo el agua y parte de su estructura fuera de ella.

Otras aprovechan simultáneamente recursos procedentes de ambos entornos.

Algunas incluso parecen especializadas en vivir exactamente en esa zona de transición.

Como si la frontera entre tierra y agua fuera, en realidad, uno de los lugares más favorables para desarrollarse.


Los nutrientes tampoco conocen fronteras

La materia orgánica cae desde la vegetación terrestre.

Las lluvias transportan partículas y nutrientes.

Las inundaciones redistribuyen materiales.

Los microorganismos participan en procesos que conectan ambos sistemas.

La energía y la materia circulan continuamente entre tierra y agua.

Por eso resulta difícil entender un río sin observar su cuenca.

O comprender una laguna ignorando el paisaje que la rodea.


Los humedales son un buen ejemplo

Pocas zonas ilustran mejor esta idea que los humedales.

Durante décadas fueron considerados terrenos marginales.

Lugares a medio camino entre ecosistemas más definidos.

Hoy sabemos que muchos de ellos figuran entre los sistemas biológicos más productivos y diversos del planeta.

Precisamente porque funcionan como espacios de intercambio.

Reciben influencias de ambos mundos.

Y generan procesos ecológicos que difícilmente aparecerían en sistemas completamente aislados.


La transición genera complejidad

Existe un patrón que aparece repetidamente en ecología.

Las zonas de transición suelen concentrar biodiversidad.

No porque sustituyan a los ecosistemas vecinos.

Sino porque incorporan elementos de ambos.

A menudo albergan especies terrestres.

Especies acuáticas.

Y organismos especializados en vivir entre las dos.

La frontera deja de ser una barrera.

Se convierte en un punto de encuentro.


Quizá observamos demasiado las diferencias

Cuando describimos un paisaje solemos separar elementos.

Bosque.

Río.

Suelo.

Agua.

Vegetación.

Sin embargo, los ecosistemas funcionan precisamente a través de sus conexiones.

La naturaleza parece mucho más interesada en los intercambios que en las divisiones.

Y quizá por eso las zonas de transición resultan tan importantes.

Porque hacen visibles esas conexiones.


Una pregunta interesante

Si observamos una raíz sumergida que emerge hacia el aire, ¿estamos viendo una planta terrestre o una planta acuática?

Si observamos una orilla inundable, ¿estamos viendo tierra o agua?

Quizá la pregunta no tenga una respuesta simple.

Y quizá precisamente ahí resida la lección.

Porque la naturaleza rara vez funciona mediante compartimentos completamente separados.

Con mucha frecuencia funciona mediante transiciones.

Y tal vez el agua no termine realmente donde creemos.


Referencias y lecturas relacionadas

  • Mitsch, W. J. & Gosselink, J. G. Wetlands.
  • Allan, J. D. & Castillo, M. M. Stream Ecology.
  • Wetzel, R. G. Limnology: Lake and River Ecosystems.
  • Likens, G. E. The Ecosystem Approach.
  • Odum, E. P. & Barrett, G. W. Fundamentals of Ecology.
  • Naiman, R. J. & Décamps, H. The Ecology of Interfaces: Riparian Zones.

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