¿Qué ocurre entre el bosque y el río?
Cuando observamos un bosque solemos pensar en árboles.
Cuando observamos un río solemos pensar en agua.
Parece una separación bastante lógica.
Un ecosistema terrestre por un lado.
Un ecosistema acuático por otro.
Sin embargo, la naturaleza rara vez establece límites tan claros.
Y cuanto más se estudian los ecosistemas forestales y fluviales, más evidente resulta una idea.
El bosque y el río no funcionan por separado.
Los límites son menos claros de lo que parecen
Desde una perspectiva humana resulta sencillo dibujar una línea.
Aquí termina el bosque.
Aquí comienza el río.
Pero los procesos ecológicos no suelen respetar esas fronteras.
El agua atraviesa el suelo.
Las raíces alcanzan las orillas.
Las hojas caen.
Los nutrientes circulan.
Los microorganismos se desplazan.
La materia orgánica cambia constantemente de lugar.
Lo que percibimos como dos ecosistemas distintos forma parte de una misma red de intercambios.
El bosque entra en el agua constantemente
Cuando pensamos en la relación entre bosque y río solemos imaginar hojas cayendo sobre la superficie.
Y efectivamente ocurre.
Pero esa es sólo una pequeña parte de la historia.
El bosque también aporta:
- ramas,
- cortezas,
- semillas,
- polen,
- microorganismos,
- compuestos orgánicos disueltos,
- partículas minerales,
- y una enorme cantidad de materia orgánica transformada.
Muchas de estas aportaciones pasan completamente desapercibidas.
Sin embargo, participan continuamente en la construcción del ecosistema acuático.
El agua también transporta bosque
Una vez que la materia entra en contacto con el agua comienza una nueva etapa.
Algunos materiales se depositan.
Otros se transforman.
Otros continúan viajando río abajo.
Los microorganismos intervienen.
La materia orgánica cambia de forma.
Los nutrientes circulan.
Y parte de la historia ecológica del bosque continúa desarrollándose dentro del sistema acuático.
Por eso muchos ríos forestales contienen mucho más que agua.
Contienen parte del paisaje que atraviesan.
Los ecosistemas intercambian información
A veces hablamos de materia y energía.
Pero existe otra dimensión igualmente interesante.
La información ecológica.
La presencia de determinadas plantas influye sobre el tipo de materia orgánica disponible.
La materia orgánica influye sobre las comunidades microbianas.
Las comunidades microbianas condicionan numerosos procesos posteriores.
Cada elemento modifica el contexto donde actúan los demás.
Los ecosistemas no sólo intercambian materiales.
También intercambian consecuencias.
Un río es más que el agua que transporta
Resulta tentador describir un río mediante parámetros.
Caudal.
Temperatura.
Conductividad.
pH.
Y todos ellos son importantes.
Sin embargo, un río también refleja la historia ecológica de su cuenca.
El tipo de vegetación.
Los suelos.
Las lluvias.
Las estaciones.
La geología.
Los organismos que habitan el entorno.
Todo ello deja una huella.
Comprender un río exige mirar más allá del propio cauce.
El bosque también necesita al agua
La relación no funciona en una sola dirección.
El agua participa en la distribución de nutrientes.
Condiciona el crecimiento de la vegetación.
Modela el paisaje.
Genera zonas húmedas.
Facilita innumerables procesos biológicos.
Bosque y río evolucionan juntos.
Se modifican mutuamente.
Y lo hacen desde hace millones de años.
Una pregunta interesante
Cuando observamos un río solemos preguntarnos qué ocurre dentro del agua.
Quizá también merezca la pena preguntarse qué ocurre fuera de ella.
Qué hojas han caído.
Qué suelos atraviesa.
Qué vegetación lo rodea.
Qué historia ecológica transporta.
Porque tal vez un río no sea únicamente agua en movimiento.
Tal vez también sea una parte del bosque viajando lentamente a través del paisaje.
Referencias y lecturas relacionadas
- Vannote, R. L. et al. (1980). The River Continuum Concept.
- Wetzel, R. G. Limnology: Lake and River Ecosystems.
- Allan, J. D. & Castillo, M. M. Stream Ecology.
- Hynes, H. B. N. The Ecology of Running Waters.
- Likens, G. E. The Ecosystem Approach.
- Fisher, S. G. & Likens, G. E. trabajos sobre ecosistemas fluviales forestales.