¿Es posible entender un pez sin entender su ecosistema?

Cuando alguien se interesa por una especie suele buscar información bastante concreta.

Temperatura.

pH.

Tamaño.

Alimentación.

Compatibilidades.

Son preguntas razonables.

Y muchas veces necesarias.

Sin embargo, después de un tiempo aparece una sensación curiosa.

Parece que conocemos los datos.

Pero no necesariamente comprendemos al animal.

Porque una ficha puede decirnos dónde vive un pez.

Lo que rara vez explica es por qué es como es.


Un pez es el resultado de una historia

Cuando observamos un disco, un altum, un mbuna o un betta solemos ver una especie concreta.

Lo que no vemos es la enorme cantidad de generaciones que han vivido antes.

Cada comportamiento.

Cada adaptación.

Cada rasgo físico.

Es el resultado de una larga relación entre el animal y el entorno donde evolucionó.

Los peces no aparecen aislados de la naturaleza.

Aparecen dentro de ella.


El ecosistema también forma parte del pez

Durante mucho tiempo la acuariofilia ha tendido a simplificar los hábitats naturales.

A veces de forma inevitable.

Un acuario nunca puede reproducir por completo un río, un lago o una llanura inundable.

Sin embargo, esa simplificación puede llevarnos a olvidar algo importante.

Los peces no evolucionan únicamente dentro del agua.

Evolucionan dentro de ecosistemas completos.

La luz.

La corriente.

Los refugios.

La disponibilidad de alimento.

Los depredadores.

La competencia.

La vegetación.

La microbiología.

Todo forma parte del escenario que moldea una especie.


Un disco no es solamente un pez de agua blanda

Es cierto que los discos suelen asociarse a aguas blandas y ácidas.

Pero reducir la especie a ese dato sería como intentar explicar un bosque describiendo únicamente la temperatura media anual.

El entorno amazónico donde evolucionaron incluye mucho más que química.

Incluye bosques inundables.

Raíces sumergidas.

Cambios estacionales.

Materia orgánica.

Luz filtrada por la vegetación.

Y una enorme complejidad biológica.

La química forma parte de ese ecosistema.

No es el ecosistema completo.


Lo mismo ocurre en cualquier otro lugar

Los cíclidos del lago Malawi ofrecen un ejemplo excelente.

Muchas veces se describen mediante parámetros relativamente alcalinos y mineralizados.

Y esos datos son importantes.

Pero tampoco explican completamente la especie.

La estructura rocosa del hábitat.

La visibilidad del agua.

La competencia territorial.

La disponibilidad de refugios.

La dinámica de alimentación.

Todo ello forma parte de la historia evolutiva de esos peces.

Comprender únicamente el agua deja fuera una parte enorme del contexto.


Adaptarse significa mucho más que tolerar parámetros

En acuariofilia utilizamos con frecuencia la palabra adaptación.

Sin embargo, desde una perspectiva ecológica, adaptarse implica mucho más que sobrevivir dentro de un determinado rango químico.

Un pez está adaptado a encontrar alimento.

A detectar depredadores.

A comunicarse con individuos de su especie.

A reproducirse.

A interpretar señales del entorno.

A ocupar un nicho ecológico concreto.

La química del agua es importante.

Pero representa únicamente una parte de esa adaptación.


Comprender una especie exige ampliar la mirada

Quizá uno de los mayores cambios que puede experimentar un aficionado ocurre cuando deja de preguntarse únicamente:

¿Qué necesita este pez?

Y empieza a preguntarse:

¿Qué tipo de ecosistema creó este pez?

La diferencia parece pequeña.

Pero cambia completamente la forma de observar.

Porque desplaza el foco desde el animal aislado hacia la red de relaciones que permitió que ese animal existiera.


Una pregunta interesante

Cuando intentamos comprender una especie solemos empezar por sus características.

Su tamaño.

Su alimentación.

Sus parámetros.

Su comportamiento.

Pero quizá exista una pregunta previa.

Una pregunta más profunda.

¿Es posible entender realmente un pez sin entender el ecosistema que lo creó?

Probablemente no exista una respuesta simple.

Pero cuanto más observamos la naturaleza, más difícil resulta separar una especie del mundo al que pertenece.

Porque los peces viven dentro de ecosistemas.

Y en cierto modo, los ecosistemas también viven dentro de los peces.


Referencias y lecturas relacionadas

  • Moyle, P. B. & Cech, J. J. Fishes: An Introduction to Ichthyology.
  • Helfman, G., Collette, B., Facey, D. & Bowen, B. The Diversity of Fishes.
  • Begon, M., Townsend, C. & Harper, J. Ecology: From Individuals to Ecosystems.
  • Krebs, C. J. Ecology.
  • Goulding, M. The Fishes and the Forest.
  • Endler, J. A. Natural Selection in the Wild.

Artículos relacionados