¿Por qué el Amazonas y Malawi son tan diferentes si ambos reciben hojas?
Existe una idea muy habitual dentro de la acuariofilia.
Cuando pensamos en aguas oscuras solemos asociarlas rápidamente a la presencia de hojas, ramas y materia vegetal.
Y no es una idea equivocada.
Las hojas forman parte de muchos ecosistemas acuáticos naturales.
Sin embargo, si observamos diferentes masas de agua alrededor del mundo aparece una pregunta interesante.
¿Por qué algunos sistemas desarrollan características similares a las de muchos ríos amazónicos mientras otros permanecen completamente diferentes?
Porque tanto el Amazonas como el lago Malawi reciben materia vegetal.
Ambos reciben hojas.
Ambos reciben ramas.
Ambos reciben aportes orgánicos procedentes del entorno terrestre.
Y sin embargo, las diferencias entre ambos ecosistemas son enormes.
Las hojas forman parte de la historia, pero no son toda la historia
Cuando una hoja cae al agua comienza una serie de procesos ecológicos.
Parte de su materia se transforma.
Parte es utilizada por microorganismos.
Parte termina formando compuestos orgánicos disueltos.
Y parte continúa evolucionando dentro del ecosistema.
Todo esto ocurre tanto en un río amazónico como en muchos otros sistemas acuáticos.
Por sí sola, la presencia de hojas no explica la identidad completa de un ecosistema.
El agua también transporta geología
Una de las diferencias más importantes aparece mucho antes de que las hojas entren en contacto con el agua.
Aparece en el paisaje.
Las rocas.
Los suelos.
Los minerales.
La composición geológica de una cuenca influye profundamente en las características del agua que circula por ella.
Los grandes lagos africanos se encuentran asociados a sistemas geológicos muy distintos de los que encontramos en muchas regiones amazónicas.
Y esa diferencia influye en aspectos tan importantes como la mineralización, la alcalinidad o la composición química general del agua.
No todos los ecosistemas procesan la materia orgánica de la misma manera
Dos sistemas pueden recibir cantidades similares de materia vegetal y desarrollar respuestas muy diferentes.
La velocidad de transformación.
La actividad microbiana.
La circulación del agua.
La disponibilidad de oxígeno.
La profundidad.
La temperatura.
La estructura del ecosistema.
Todo ello condiciona lo que ocurre después.
La misma hoja puede incorporarse a procesos ecológicos muy distintos dependiendo del entorno donde termine.
El tamaño también importa
Cuando hablamos del Amazonas solemos pensar en un río.
Pero en realidad estamos hablando de una de las mayores cuencas hidrográficas del planeta.
Miles de afluentes.
Millones de hectáreas de bosque.
Inmensas superficies inundables.
Y una interacción constante entre agua y vegetación.
El lago Malawi representa un sistema completamente diferente.
No mejor.
No peor.
Simplemente distinto.
Las dinámicas ecológicas que gobiernan una gran masa lacustre no son las mismas que las de una cuenca forestal tropical atravesada por miles de kilómetros de ríos.
Los peces evolucionan dentro de esos ecosistemas
Aquí aparece algo especialmente interesante.
Los peces no evolucionan dentro de parámetros aislados.
No evolucionan únicamente dentro de un determinado pH.
Ni dentro de una determinada conductividad.
Evolucionan dentro de ecosistemas completos.
La luz.
La estructura del hábitat.
La disponibilidad de alimento.
La competencia.
Los refugios.
La química del agua.
La microbiología.
Todo forma parte del entorno que acaba moldeando su comportamiento y su biología.
Por eso los peces amazónicos y los cíclidos de Malawi muestran adaptaciones tan diferentes.
No porque vivan entre hojas o sin hojas.
Sino porque evolucionaron dentro de mundos ecológicos distintos.
Una pregunta interesante
Cuando intentamos comprender un ecosistema es tentador buscar una única explicación.
Una causa principal.
Un factor dominante.
Sin embargo, la naturaleza rara vez funciona de manera tan simple.
Las hojas importan.
La materia orgánica importa.
Pero probablemente ningún ecosistema pueda explicarse a partir de un único elemento.
Quizá la pregunta correcta no sea cuántas hojas recibe un sistema.
Quizá la pregunta sea cómo interactúan todas las piezas que lo forman.
Porque al final, lo que define un ecosistema no es una hoja.
Es la red completa de relaciones que existe a su alrededor.
Referencias y lecturas relacionadas
- Sioli, H. The Amazon: Limnology and Landscape Ecology of a Mighty Tropical River and its Basin.
- Goulding, M. The Fishes and the Forest.
- Wetzel, R. G. Limnology: Lake and River Ecosystems.
- Fryer, G. & Iles, T. D. The Cichlid Fishes of the Great Lakes of Africa.
- Coulter, G. W. Lake Tanganyika and its Life.
- Bootsma, H. A. & Hecky, R. E. trabajos sobre la limnología de los Grandes Lagos Africanos.