Por qué algunos árboles pierden la hoja cuando falta el agua
Cuando pensamos en árboles caducifolios solemos imaginar una escena muy concreta.
Un bosque en otoño.
Hojas amarillas, ocres o rojizas cubriendo el suelo mientras las ramas se preparan para el invierno.
En Europa estamos tan acostumbrados a esa imagen que resulta fácil asumir que la caída de la hoja siempre está asociada al frío.
Pero basta mirar otros ecosistemas para descubrir que la realidad es bastante más compleja.
Existen árboles que pierden la hoja sin conocer jamás un invierno como el nuestro.
Y lo hacen por una razón muy distinta.
La falta de agua.
La hoja también consume recursos
Las hojas permiten captar luz y transformar energía mediante la fotosíntesis.
Sin embargo, mantener una hoja activa también tiene costes.
Una hoja transpira.
Pierde agua.
Intercambia gases con la atmósfera.
Y necesita mantenerse funcional durante toda la temporada de crecimiento.
Mientras las condiciones son favorables, esos costes compensan los beneficios.
Pero cuando el agua empieza a escasear, la situación cambia.
En determinados ambientes, conservar las hojas puede convertirse en una estrategia demasiado cara.
Un invierno diferente
En muchas regiones tropicales y subtropicales las temperaturas permanecen relativamente estables durante gran parte del año.
No existe un invierno marcado por heladas o largos periodos de frío.
Sin embargo, sí existen estaciones secas que pueden prolongarse durante meses.
Durante esos periodos:
- disminuyen las precipitaciones,
- aumenta el estrés hídrico,
- y el acceso al agua se vuelve más limitado.
Para numerosos árboles, la respuesta consiste en reducir superficie foliar.
En otras palabras:
pierden las hojas.
La misma estrategia, un problema distinto
A primera vista puede parecer que un roble europeo y un árbol tropical caducifolio tienen poco en común.
Sin embargo, ambos desarrollan una estrategia sorprendentemente parecida.
Cuando las condiciones dejan de ser favorables, reducen actividad y recuperan parte de los recursos contenidos en las hojas antes de desprenderse de ellas.
La diferencia no está tanto en la estrategia como en el motivo que la desencadena.
En muchos bosques templados:
- la señal principal está relacionada con la llegada del invierno.
En numerosos bosques tropicales:
- la presión principal procede de la sequía.
Dos problemas distintos.
Una solución parecida.
Los árboles siguen relojes diferentes
Aquí aparece una cuestión especialmente interesante.
No todos los árboles parecen organizar su ciclo anual de la misma manera.
Muchas especies de climas templados muestran una fuerte relación con el fotoperiodo, es decir, con la duración del día.
La cantidad de luz disponible funciona como una señal extremadamente estable para anticipar los cambios estacionales.
En cambio, numerosas especies tropicales parecen responder con mayor intensidad a patrones de lluvia y disponibilidad hídrica.
Eso no significa que unos árboles sean más complejos que otros.
Significa simplemente que viven en ecosistemas distintos y han evolucionado bajo presiones ambientales diferentes.
Cada bosque desarrolla sus propios relojes ecológicos.
Cuando el calendario depende de la lluvia
Este punto resulta especialmente interesante.
La duración del día cambia cada año siguiendo patrones muy predecibles.
Las precipitaciones no.
Una estación seca puede adelantarse.
Puede retrasarse.
Puede ser más intensa o más suave que la del año anterior.
Por eso algunos investigadores consideran que los árboles tropicales trabajan con señales ambientales más dinámicas que muchas especies caducifolias de climas templados.
La cuestión es fascinante.
Porque plantea preguntas sobre cómo diferentes estrategias ecológicas moldean el desarrollo de las hojas mucho antes de que lleguen al suelo.
Una pregunta que merece atención
Sabemos bastante sobre los mecanismos que regulan la caída de la hoja.
Sabemos que distintas especies responden a señales ambientales diferentes.
Y sabemos que la senescencia modifica profundamente la hoja antes de que se desprenda.
Lo que todavía resulta menos evidente es hasta qué punto esos distintos relojes ecológicos pueden influir en la materia vegetal que finalmente termina formando parte del suelo.
O del agua.
¿Produce exactamente la misma hoja un árbol guiado principalmente por el fotoperiodo que otro condicionado por largos periodos de sequía?
No tenemos una respuesta sencilla.
Pero es una pregunta interesante.
Y probablemente merezca seguir siendo investigada.
Referencias y lecturas relacionadas
- Reich, P. B. & Borchert, R. (1984). Water stress and tree phenology in tropical forests.
- Borchert, R. (1994). Soil and stem water storage determine phenology and distribution of tropical dry forest trees.
- van Schaik, C. P., Terborgh, J. W. & Wright, S. J. (1993). The phenology of tropical forests: adaptive significance and consequences for primary consumers.
- Vander Mijnsbrugge, K. et al. (2016). The Role of Photoperiod in the Control of Growth and Dormancy in Temperate Trees.
- Lim, P. O., Kim, H. J. & Nam, H. G. (2007). Leaf Senescence. Annual Review of Plant Biology.